sólo el amor
sólo la larga tarde que nos cubre
sólo la vida entera
escucho
los latidos que nos pertenecen
la endeble verdad que nos sostiene
la música que nos vuelve inteligibles
que nos recoge en un adagio
lloro
la pérdida de todo
de la tarde
de la vida
de uno mismo
alcanzo
lo que no persigo
la edad que siempre me antecede
el cielo para perderlo pronto
el mar para entender la sal
el manto de una piel
o el hogar de unos ojos
sonrío
y te quedas
y las cosas suceden
como si un cartel dijera:
'speed limit 35'
y la ruta sólo acabase de empezar.
Cierto Franky, los latidos nos pertenecen haciendo posible sonreir, llorar, escuchar..., y en cada latido está el comienzo.
ResponderSuprimirPero sólo Tú has sabido decirlo. A golpes, a ritmos, hasta donde la ruta llegue.
35 abrazos
Me gusta pensar en los comienzos, en esos inicios en los que cuando te das cuenta ya llevas un buen camino recorrido. Nos creemos dueños de tantas decisiones, y sin embargo, ¿utilizamos la verdadera (y consciente) capacidad para optar cada vez que levantamos los pies del suelo?
ResponderSuprimirMi velocidad "tortuguita" suele ser elevada. El límite... ains d., el límite suelen ponérmelo los demás...
Contracorriente!!! Flopppp!!!
Besos, y poros abiertos ante todo lo que acontece, (¿número? sigo esperando el nuevo catálogo...)
Hola ChiS, ya lo creo que nos pertenecen y es una delicia escucharlos...35 palpitaciones para Ti, que lees tan bien entre mis letras
ResponderSuprimirMilady, deliciosos esos inicios a los que te refieres, aunque un tanto oxidados por mi parte. ¿Llevaré calzado de buzo que me ata al suelo?
ResponderSuprimirAh, la velocidad de 35MPH es fantástica para hacer ruta, ya sabes, dejando que el camino te acoja...llámame pasivo, pero el disfrute es intenso.
Besos, Ninja
Beso 3141: aquel que se recibe de forma inesperada cuando, esperando su llegada, ésta acontece por sorpresa y la iniciativa pretendida, soñada o evocada, pasa, sin remisión, a la otra parte.